Esta semana se inauguró la exposición de Sebastián Beláustegui en el
salón Malafama de la Condesa. La serie consta de unas 20 imágenes
tomadas en el desierto de Nevada en Estados Unidos, titulada Burning Man.
La muestra patrocinada por LMI, uno de los mejores laboratorios
mexicanos, presenta imágenes de gran formato, tomadas originalmente en
diapositiva, con una gran calidad de ampliación.
A lo largo de esta exhibición se puede apreciar un estilo muy especial
de este autor argentino, donde nos lleva foto por foto a un viaje
alucinante por el desierto de Nevada y los personajes que año con año
se reúnen ahí para un encuentro surrealista, lleno de color y formas
extraordinarias. Por momentos hay imágenes que parecen tomadas de otro
planeta.
Por ejemplo, la foto que acompaña esta columna refleja la locura de
los personajes que visitan el sitio. En medio de la arena, los cuerpos
se entremezclan en un carrusel de formas y contornos ilógicos, en
donde el torso de un unicornio monumental sobresale varios metros por
encima del desierto y que ahí parece natural.
La capacidad de síntesis y misterio en el trabajo de Sebastián provoca mil preguntas al espectador: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos y hacia
dónde vamos como sociedad?
Esta serie, en la que el fotógrafo trabajó durante una semana 20 horas
por día, es un viaje antropológico posmoderno, documentado con
especial atención al color y en medio de paisajes sin contexto.
Las
imágenes nocturnas de este escenario son igualmente desconcertantes.
Iluminaciones extrañas pintan la noche de este singular desierto.
Sebastián es un fotógrafo nacido en 1969. Hace tiempo, en 2003,
publicó un libro magnífico con un prólogo de José Saramago, que se
llamó Guardianes del tiempo. Dicho trabajo lo desarrolló en 10 países
de América Latina en más de 25 comunidades indígenas. Sin duda, esta
serie refresca las propuestas documentales en nuestro país, revelando
las posibilidades infinitas del poder de la imagen.
La exposición se puede visitar durante todo el mes de diciembre en la calle de Michoacán # 78 casi esquina con Tamaulipas en el corazón de la Condesa