29 Diciembre 2006
20 Octubre 2006
13 Octubre 2006



Murió sin pedir perdón. Vivió matando. El ex dictador chileno Augusto Pinochet falleció este domingo 10 de diciembre; curiosamente en el dia internacional de los Derechos Humanos.

Su rostro representó siempre la muerte y sus ojos la traición. En el colmo del cinismo, el nunca se sintió responsable de nada, de hecho se definía como un demócrata en sus entrevistas por televisión.

En 2003, al cumplirse 30 años del Golpe militar. Tuve la invaluable oportunidad de pasar una semana en Santiago de Chile, acompañando al periodista Julio Scherer García. En aquella ocasión, se preparaba una serie de eventos en el Palacio de la Moneda para recordar a Salvador Allende.

Por aquellos días, mientras Don Julio me contaba de su amistad con Allende y la esposa de éste; asi cómo de su encuentro con Pinochet dias después del Golpe. Pensaba en lo dificil que ha sido para el pueblo chileno reconciliarse con su historia. Hoy Chile es sin duda, un pueblo dividido por el odio y rencor que este militar sembró por décadas en el corazón de su gente.

En la noche del 10 de septiembre, un fotógrafo de Reuters, Carlos Barría me llamó al hotel de Santiago, para preguntarme si quería ir al día siguiente a la casa de Pinochet. No estaba garantizado que pudiéramos fotografiarlo, pero no lo dude un segundo. Lo consulté con Scherer y le dije que sí. Carlos pasó por mí a las 5 de la mañana y nos fuimos a montar guardia para intentar fotografiarlo ese día.

Optamos por sacrificar la cobertura de los eventos oficiales a cambio de la posibilidad de fotografíar a este siniestro personaje. Prácticamente desde que había regresado de Londres no se le había visto en público. Al llegar a la zona residencial, me sorprendió ver a una docena de fans del dictador con banderas chilenas como si se tratara de un héroe nacional.

Pasamos los retenes militares y durante horas esperamos para entrar a su casa. Finalmente, al medio día se nos avisó que pasaríamos a verlo. Nos dijeron que no saldría de su casa y que el breve y solitario acto duraría unos minutos. Así fue, entramos y acompañado por sus familiares, tuvimos cara a cara al ex dictador.

Ahí estaba, sentado con su bastón, sólo y sin fuerzas. Asustaba que ese viejo hubiese sido el responsable de más de 3 mil muertes y miles de desaparecidos. Afueralos gritos de apoyo al general, mientras en Santiago cantaba Silvio Rodríguez en una plaza llena que recordaba al Presidente Allende. Asi la historia de esta foto. Hoy Pinochet, es un fantasma.

 

 

 

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